Trinidad Fumero, decoradora del territorio vitícola de Abona

Trinidad Fumero decora el territorio isleño con los sarmientos de las cepas autóctonas de las Islas Canarias. Esos sarmientos son su principal material para adornar unas tierras volcánicas, que ya de por sí, son hermosas. Hace unos días, un viticultor le regaló un fajo de ellos de vides centenarias y no dejaba de sonreír. Era como si le hubieran regalado un enorme ramillete de flores. De hecho, se los apoyó en la cintura para lucirlos con orgullo ante sus amigos. 

Trinidad es técnico de la D.O. Abona (en la isla de Tenerife) y vive para la promoción del vino canario y por la supervivencia del viñedo en las islas. Se le dibuja una sonrisa de orgullo cuando cuenta el duro trabajo de los viticultores canarios, «esos que cuidan a diarios una “parra o cepa” para obtener la mayor calidad y mejor producto final», nos comenta Fumero. «Tenemos mujeres y hombres que legan historia y tradición al sector vitivinícola y el máximo respeto a cada racimo de vides autóctonas de las Canarias para obtener un vino único en el mundo», nos recuerda. 

Conocí a Trinidad Fumero por un amigo en común, al que siempre estaré agradecida. Ella vive en Tenerife y parte del equipo de Periodista y Sumiller vive en Gran Canaria. Nos separa unos cuantos kilómetros de océano, por lo que, nuestras primeras conversaciones fueron telefónicas. Pudimos charlar con ella en una conexión grupal en la que nos dio una clase magistral de la D.O. Abona donde ella ejerce su labor. Nos habló del paisaje, de las variedades prefiloxéricas y de los viñedos centenarios. Además, nos relató que las cualidades organolépticas de cada vino, son únicas incluso con las mismas variedades de uvas debido a las diferentes altitudes, microclimas y territorio volcánico. Fumero utilizó la expresión “joyas enológicas” que reflejan el esfuerzo, lucha y puesta en valor del vino canario en todo el mundo. 

Por fin, pude conocerla en persona. En nombre de mi equipo, crucé a la otra isla con el objetivo de escuchar y aprender de una gran profesional del sector. Por supuesto, abrimos unas cuantas botellas de vino y brindamos para que hubiera una segunda enoquedada, esta vez, en Gran Canaria. 

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