¿Quién soy?

Nací en Novelda, una ciudad del interior de la provincia de Alicante y, en medio de un extenso valle llamado Vinalopó.

Es una zona conocida por el cultivo de uva de mesa de variedad Aledo y Moscatel, con una técnica de cultivo muy peculiar y único en el mundo: los racimos de uva se embolsan uno a uno con bolsas de papel. Allí crecí, y allí jugué debajo de algunas de los cientos de parras plantadas en las tierras de mi madre.

Ella no fue la primera de la familia en ser viticultora. Todo comenzó con mi bisabuelo a finales del siglo XIX y, después, mi abuelo Gonzalo tras la guerra civil, con el cultivo de Moscatel y con la elaboración de una mistela de calidad que vendía en el colmado de mi abuela Vicenta.

Recuerdo el lagar profundo y los gritos preocupantes de mi abuela advirtiéndonos, a mí y a mis hermanos, que nos podíamos caer en el agujero donde se pisaba la uva y rompernos la crisma.  

Crecí en ese valle rodeada de las bodegas de Novelda, Monóvar, Elda y Villena que elaboran vinos con cuerpo con la uva Monastrell. Poco a poco fui descubriendo las de Jumilla y Yecla. Y eso fue el principio.

Cuando cumplí la mayoría de edad, me trasladé a estudiar Periodismo a Pamplona y, aparecieron en mi vida aquellos zuritos de clarete que me acompañaron cada fin de semana por la Calle de San Nicolás. Y ya han pasado más de 25 años desde entonces. El periodismo y la comunicación empresarial e institucional formaron parte de mi vida, de mi ser, de mi familia.

Pero llegó la pandemia y paró todos mis proyectos profesionales del mundo de la comunicación. Volví a estudiar pero, esta vez, Sumillería. Me di cuenta que necesitaba volver a mis raíces, a ver aquellas tierras cada vez más secas, a esas parras que me acompañaron durante mi infancia y adolescencia. Mi madre, fue la mejor y más sabia consejera ya que me recomendó hacer un coupage con mis dos pasiones: las palabras y el vino. Y aquí estoy.

Ir al contenido